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![]() No acaban aquí las casualidades porque ayer le dedicaba a Cía mi columna habitual, titulada "Eso del reflexismo", sin saber que no llegaría a leerla. En ella citaba una confesión suya que me brindó en su estudio hace trece o catorce años, en una entrevista que luego no llegó a publicarse. Le había preguntado sobre las espirales que tan a menudo aparecen en su obra y me habló de un accidente de tráfico en la mili, en el que sintió que entraba por una especie de torbellino "plácido, tranquilo, como si te fueras a marchar por allí". Lo que no citaba es lo que me dijo a continuación: "No le di importancia, pero cuando leí un libro que se titulaba 'Después de la vida ¿qué?' me encontré que todas las personas que han vivido un proceso semejante han visto eso. Sí, es como la ida de la vida". Doy fe de otra casualidad que acaeció ayer sábado, por la mañana. Estaba releyendo su manifiesto sobre reflexismo de 1972 que a modo de desplegable se distribuyó en su primera exposición "reflexista". Pensaba llamarle al acabar, pero en eso sonó el teléfono. Era Maribel Berná, presidenta del Ateneo de Alicante, entidad de la que él también fue presidente, para decirnos que el artista y amigo había muerto a las tres y media de la madrugada. Nada más colgar llamaba Joaquín Santo, comisario de la exposición de la Lonja, para darnos la misma noticia. Ahora sí que Cía se nos había ido por la espiral. Foto:José Antonio Cía en la exposición "30 años de reflexismo", en una de sus últimas imágenes. Foto de Carratalá publicada en Información (7-2-2002)
Artículo relacionado: Eso del reflexismo, Información, 9-2-2002. |