Con el número 1.044, Camilo José Cela
fue incorporado al Registro Profesional de Periodistas.
Desde mediados de 1942, unos meses antes de darse a
conocer con "La familia de Pascual Duarte", el
escritor tenía en el periodismo una profesión que le
reportaba mil doscientas pesetas mensuales como
"colaborador fijo" del diario
"Arriba". Así lo hizo constar en su solicitud
de ingreso dirigida a la Asociación de la Prensa de
Madrid en diciembre de 1944, poco después de
registrarse. Cela, por tanto, empezó su carrera de
novelista al mismo tiempo que la de periodista, dos
actividades paralelas que no dejó de cultivar hasta su
muerte. Sin embargo, nada o casi nada se está
escribiendo o diciendo sobre esta segunda faceta, a pesar
de que firmó una numerosa producción de artículos y
varias entrevistas, algunas de ellas memorables. En las
relaciones de sus libros reproducidas estos días faltan,
a menudo, los títulos que reúnen sus colaboraciones
más de quince volúmenes, títulos en los
que el artículo se eleva como género literario e
incluye, en su caso, testimonios autobiográficos
imprescindibles. Frente a quienes consideran al artículo
una práctica menor de la literatura, Cela reivindicaba
lo contrario. ¿O es que Baroja, Unamuno o Azorín
por citar tres clásicos rebajaban sus
cualidades cuando escribían para la prensa? A Azorín,
que entendía que el núcleo del periodismo es la noticia
y no dejó de ganarse los cuartos con sus artículos, le
preguntaron en una entrevista si el periodismo era
literatura. Respondió sin vacilar: "Desde luego, el
periodismo es literatura". Para Cela, en cambio, el
género se estaba degradando. Y lo dijo en televisión:
"Yo creo que entonces se escribía, no sé si mejor,
por lo menos se veía la presencia del escritor en los
artículos. Hoy son pocos los colaboradores habituales de
diarios que denotan que llevan un escritor dentro; con
mucha frecuencia, es una inmediata glosa de la
actualidad". Habrá que tomar nota. 
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