Brasileñas contra Ben Laden

JOSÉ FERRÁNDIZ LOZANO [www.joseferrandiz.com]

3 octubre 2001

La crisis mundial está llegando a extremos intolerables. Eso es lo que, al menos, parecen pensar las prostitutas brasileñas, que ya se declaran de Bin Laden hasta el moño. Se habla de que han entrado en picado las compañías aéreas y todo lo que rodea al sector, pero casi nadie ha caído en la cuenta de que las morenazas y carnosas daifas brasileñas no ingresan lo que ingresaban. Aunque no cotizan en Wall Street, nunca las cosas de Nueva York les habían tocado tan de cerca. Por eso están que trinan y han ido a contárselo al diario "Jornal do Brasil", que ha tenido la generosidad de recoger sus protestas, según informa la agencia Efe.

Resulta que la temporada alta de turistas estadounidenses —septiembre y octubre en Brasil— se ha venido a pique por el bajón de pasajeros aéreos. La clientela se lo piensa dos veces, como es natural, y estima que cualquier encuentro sexual por debajo del Ecuador no justifica un viaje de ida y vuelta en avión jugándose el pellejo, por muy buenos oficios que prometan las profesionales de Río de Janeiro y alrededores. "Ya no hay gringos", lamenta una tal Neia, acostumbrada a ganarse unos buenos dólares en estos meses. Y a los que llegan, dice, les ha dado por regatear, ahora que saben que el negocio flojea y el número de "americanos" que visitan Brasil se ha reducido en un tercio, tal como apuntan las agencias de viajes nacionales.

No son momentos de bromear sobre la crisis internacional, pero si fuera permisible un segundo de distensión como terapia podríamos creer que ni Bush ni Powell han valorado el potencial de estas mujeres agraviadas, heridas en lo más hondo de sus bolsillos y, por ello, con motivos más que sobrados para organizarse en comando, entrar a saco en Afganistán y ajustar cuentas con el mismísimo Bin Laden, quien seguramente acabaría confesando sus pecados y entregándose a Estados Unidos antes que someterse a la justicia de dos docenas de brasileñas cabreadas.