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No hay duda; desengañado quedaría Pero
Grullo si creyó que la exclusividad de las perogrulladas
le correspondía. Loreto Valverde también se
ejercita en el género de vez en cuando. Pongamos por
caso la entrevista de televisión catalana en la que, a
la pregunta de qué le hacía reír, respondió sin más
que "el humor". Perogrullada indiscutible, la cuestión es que a los demás nos pasa tres cuartos de lo mismo. Y por eso andamos un poco más huérfanos de humor desde que ha muerto Gila. Todos le recordaremos al lado del teléfono, llamando al enemigo en la guerra y poniendo cara de fastidio cuando éste le informa que pretende atacar al día siguiente a las siete de la mañana. "¿Y no podrían atacar más tarde? Porque es que a esa hora estamos todos durmiendo", ha repetido Gila ante generaciones distintas que le han visto representar una de las conversaciones más geniales del humor del absurdo. De ese humor del absurdo que sólo consiguen manejar con seguridad quienes están dotados de talento y que tuvo un excelente refugio, tiempo atrás, en la revista "La codorniz", donde colaboró entre 1945 y 1953 publicando viñetas con su pseudónimo "XIII" y con su apellido.
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