Rozando la ubicuidad

JOSÉ FERRÁNDIZ LOZANO [www.joseferrandiz.com]

9 junio 2001

No es un magistrado encerrado en su torre de marfil, ni un profesional inaccesible. A sus 41 años, Vicente Magro, el nuevo presidente de la Audiencia Provincial de Alicante, es todo lo contrario. Apasionado por el Derecho desde que estudiaba en la Facultad, ha conseguido labrarse una trayectoria poco común a su edad. A su ejercicio inicial como magistrado en Benidorm, Elche, Alicante y Cartagena añadió en su itinerario dos años como senador, formando parte de la Mesa de la Comisión de Justicia y actuando como vocal en la Comisión de Interior y Función Pública, y dos más, tras su dimisión, como letrado-inspector del Consejo General del Poder Judicial, cargo que dejó para integrarse a la sede en Elche de la Audiencia Provincial.

Pero sus actividades no se han limitado a ejercer en los juzgados. Su capacidad de trabajo, muy elogiada por quienes le conocen, le ha convertido en un magistrado que roza la ubicuidad. Publica con frecuencia artículos extensos en revistas jurídicas especializadas, capítulos rigurosos en publicaciones colectivas, acaba de lanzar un manual sobre la aplicación de la nueva Ley de Enjuiciamiento Civil en las comunidades de propietarios, se acerca a los ciudadanos como columnista en varios periódicos, pronuncia conferencias, participa en seminarios profesionales organizados por colectivos dispares y es profesor en una Universidad privada. Y todo, prácticamente, al mismo tiempo. Al mismo tiempo que ejerce la magistratura, que promueve juzgados para ocuparse de los malos tratos y que se deja ver en debates televisivos, algunos sesudos y otros moderados con toda frivolidad por Cristina Tárrega, la rubia que se luce dando paso a los contertulios e interrumpiéndoles a son de "pinganillo".

Un día le pregunté si utilizaba un "negro" y me demostró que no. Se trataba de una pequeña broma que aliñé contándole aquella anécdota de Alejandro Dumas, del que se llegó a decir que cuando se le murió el "negro" estaba preocupadísimo. El fecundo novelista francés sólo se tranquilizó cuando un desconocido llamó a su puerta y le reveló el secreto: "No se preocupe porque yo era el ‘negro’ de su ‘negro’ y todo va a seguir igual". Descartada esta posibilidad, he llegado a sospechar que Vicente Magro tiene un "clon".